
Johnnathan Demme, que anteriormente había dirigido films de no muy buena calidad como Chicas en pie de guerra, Ago salvaje o Casada con todos, hizo, para mi, una de las mejores decisiones cinematográficas del momento: adaptar la primera novela de Thomas Harris, basada en el terrorífico personaje Hannibal Lecter, titulada El silencio de los corderos. Y la llamo sabia decisión por varias razones: el personaje masculino de la obra es simplemente perfecto (un psiquiatra que se come a sus pacientes) y el femenino está perfectamente dibujado (una policía novata que sin embargo, no se deja guiar por los demás, y en este caso, por el doctor Lecter). Además, la estructura del guión es magistral y tiene uno de los finales más controvertidos que se hayan visto. Así que a Demme le sobraban motivos para rodar el film. Una vez lo hizo, acompañado por el guionista Ted Tally (que adaptó la novela a la perfección), por uno de los mejores directores de fotografía que haya en la indústria cinematográfica, Tak Fujimoto y de los productores Kenneth Utt, Edward Saxon y Ron Bozmann, el éxito que obtuvo fue totalmente inesperado. Según cuenta, el film iba a ser uno del montón, sin pretender ganar premio alguno ni nada por el estilo. Y así acabo, igual que Casablanca.En definitiva, decir únicamente que El silencio de los corderos es una absoluta obra maestra que ha pasado ya a la historia del cine, debido a las grandiosas interpretaciones de Hopkins y Foster y un guión sublime. Ah, se me olvidaba! La mejor secuencia de la película es, sin duda, la de la máscara y la ambulancia… (¿os acordáis, no?).
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